¿Por qué no a la reforma laboral?

1. La reforma estimula el desempleo, la precariedad y refuerza el poder de los empresarios.

Si el Gobierno del PSOE apostó por recortar los derechos laborales e inyectar más precariedad en el Mercado laboral español, el Gobierno del Partido Popular opta por la misma medicina pero con doble ración.

Esta reforma es un poderoso instrumento para FACILITAR EL DESPIDO en nuestro país, abre la puerta al empobrecimiento generalizado de los trabajadores y trabajadoras. Finalmente, también otorga MAYOR PODER A LOS EMPRESARIOS.

El objetivo de la reforma es empeorar las condiciones de trabajo (y por tanto de vida) de las trabajadoras y trabajdores de este país.

Permitirá sustituir trabajadores con derechos por nuevos contratos con salarios más bajos y más precarios.

La apuesta estratégica de esta política es aumentar el ejército de reserva de desempleados para que se acaben aceptando trabajo en cualquier circunstancia (con menos derechos, con menos sueldo, con menos estabilidad), dinamitando completamente todas las conquistas adquiridas en el último siglo de movilización obrera.

2. Abaratando el despido no se crea empleo.

El Gobierno de Zapatero apostó claramente por facilitar el despido como mecanismo para afrontar el elevadísímo paro. El Partido Popular mantiene el mismo criterio pero con mayor Intensidad.

Bajo el argumento de la supuesta "rigidez" de nuestro mercado laboral se aprueba una nueva reforma. El argumento es falso. El rígido mercado laboral español fue capaz de crear más empleo que el resto de países de la UE y también de destruirlo con mayor Intensidad (somos uno de los países de la UE con mayor tasa de paro).

PARA LUCHAR CONTRA EL DESEMPLEO ES NECESARIO ··> Invertir, estimular la actividad económica y garantizar el acceso al crédito.

3. El PP mantiene las subvenciones públicas al despido que impulsó el PSOE.

Uno de los aspectos que más duramente criticamos de la reforma laboral del Partido Socialista fue la subvención con dinero público de los despidos, aunque fueran Improcedente.

4. Sacrificios sin vuelta atrás.

La reforma laboral no recoge mecanismos que permita a los trabajadores recuperar sus derechos y salarlos en cuanto se produzca la recuperación económica.




5. El PP mintió.

Resulta evidente que el Gobierno del PP tiene toda la legitimidad para Imponer esta reforma laboral. Tanto como que hace apenas unas semanas se presentó a las elecciones con un programa electoral en el que no recogía ni una sola de las medidas que ahora aprueba.

El PP no defendió ante la sociedad la necesidad de abaratar el despido o recortar de forma generalizada los sueldos de los trabajadores y trabajadoras.

Es un auténtico fraude político a los ciudadanos de este país, uno más en un tiempo record.

6. Esta reforma es la mayor mutilación de derechos individuales y colectivos.

El Gobierno ha Impuesto una reforma que dinamita el principio de estabilidad en el empleo y ataca a los pilares fundamentales de la regulación de las relaciones laborales, situando al empresario en el centro del sistema y multiplicando sus capacidades de decisión unilateral sobre las condiciones de trabajo, precarlzando a los trabajadores y amputando gran parte del contenido del derecho al trabajo así como cercenando espacios de decisión propios de la acción colectiva de los trabajadores para someterlos al poder empresarial.

7. Una reforma al servicio de los intereses de la patronal y los mercados.

La reforma laboral del PP continua el camino que empredló el PSOE en el Gobierno: utilizar las normas laborales como un elemento de amortiguación de las consecuencias de la crisis financiera y del modelo de producción.

Para ellos, la creación de empleo se vincula a la desregulación normativa del mercado de trabajo y la práctica eliminación del derecho de los trabajadores a la estabilidad en el empleo.

Esta reforma laboral constituye un poderoso Instrumento al servicio de los Intereses de los grandes grupos empresariales y económicos de este país.

Es evidente que la crisis es la coartada perfecta para desmantelar el Estado del Bienestar y la provisión de servicios públicos con carácter universal y gratuito, pero también las conquistas sociales y laborales alcanzadas en las últimas décadas.


Cómo nos afecta la reforma laboral.

  » Si eres menor de 30 años: Podrás encadenar hasta 3 años de contratos anuales donde podrán despedirte cualquier día sin ningún tipo de indemnización a cambio.

  » Si estás desempleado tendrás la obligación de realizar trabajos sociales para la comunidad para poder cobrar el subsidio por el cual has cotizado.

  » Si estás desempleado cobrando tu prestación, solo podrás rechazar 3 ofertas de empleo aunque sean en la otra punta del Estado y con un salario menor al de tu prestación por la que pagaste una serie de impuestos, si no perderás tu subsidio.  

  » Si tienes trabajo y te pones enfermo durante 9 días en dos meses podrán despedirte de forma procedente (20 días por año trabajado con 12 mensualidades máximas), aunque acredites una baja médica.

  » Si estás trabajando como personal laboral para una Administración Pública aunque hayas aprobado una convocatoria pública de empleo podrás ser despedido por motivos organizativos y de recursos de la administración, por supuesto, de forma procedente en cualquier momento.

  » Si estás empleado en una empresa que simplemente prevé una disminución de sus ventas (ni siquiera de sus beneficios) podrás ser despedido de forma procedente.


  » Si tienes la fortuna de que tu empresario no quiera despedirte debes saber que puede, por motivos organizativos y de recursos, bajarte el sueldo, trasladarte de provincia, y cambiar tus funciones, (p. ejemplo pasar de ser oficinista a empleado de limpieza), si no te gustan las medidas podrás acogerte a un despido procedente.

  » La empresa podrá realizar Expedientes de Despido Colectivos (ERE's) bajo un amplio número de supuestos sin necesidad de negociar con los trabajadores y sin tener que recurrir a la justicia.

  » Si eres delegado sindical podrás ser incluido en los ERE's que se realicen, a partir de ahora todos los representantes de los trabajadores tendrán que elegir entre defender su puesto o a sus compañeros de trabajo que les votaron en las elecciones sindicales.

  » Si tienes un convenio colectivo y la empresa no llega a un acuerdo con los sindicatos en dos años, podrás pasar a tener una regulación como la del Estatuto de los Trabajadores y tu sueldo podrá ser el mínimo interprofesional 641,41 Euros con 14 pagas anuales.

  Estas son algunas de las medidas que afectan a los trabajadores, pero esto también tiene consecuencias para el conjunto de la economía, si eres un pequeño empresario dedicado al consumo interno en España, debes saber que gracias a esta reforma que tanto te favorece se prevé una bajada del consumo del 2% en 2012
Este es el texto referente a la reforma laboral que Rouco Varela, Cardenal de la Archidiócesis de Madrid (sector más conservador del episcopado español) ha prohibido leer en las parroquias madrileñas

      

COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMA LABORAL

La Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ofrecemos esta reflexión ante la aprobación por el Consejo de Ministros de una nueva reforma laboral.

Nos encontramos con la 16ª reforma del mercado de trabajo en democracia. Hasta ahora las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos, de uno u otro signo político, bajo el pretexto de modernizar y flexibilizar dicho mercado laboral, han transformando la concepción y función del trabajo asalariado en nuestra sociedad y están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias.

Estas reformas siempre se han presentado como una necesidad para combatir el desempleo, pero sólo han conseguido:

- incrementar el empleo temporal, especialmente para los jóvenes;
- diversificar las modalidades de contratación a la carta;
- abaratar el coste del despido;
- reducir el crecimiento de los salarios;
- devaluar lo público (servicios sociales, educación y sanidad).

En definitiva, han profundizado en el trabajo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras. Un ejemplo lo tenemos en los años de crecimiento económico anteriores a la actual crisis: aún creándose riqueza y empleo, estos no sirvieron para disminuir la pobreza en nuestro país.

Ninguna reforma ha estado orientada hacia la expansión de un empleo decente como Benedicto XVI reclama en la encíclica Caritas in veritate. Los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas. Es la economía la que debe orientarse a las necesidades de las personas y de sus familias; es el ser humano el centro de la actividad económica y laboral. El respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona, es y debe ser el criterio central de una economía orientada por “una ética amiga de la persona”. (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45)

Esta nueva reforma es otra agresión al trabajo humano como principio de vida. Creemos que una reforma laboral que pretende ser completa y marcar un antes y un después en las relaciones laborales, no puede hacerse sin el suficiente consenso social entre las personas trabajadoras y el colectivo empresarial. Y tendría, además, que responder a las necesidades de las familias trabajadoras y no a las exigencias impuestas por los mercados financieros, las grandes empresas, las instituciones comunitarias y los organismos económicos internacionales.

Esta reforma laboral es una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo:

- Quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores –no existe negociación real de los trabajadores en el ámbito de la empresa cuando el 95% del tejido productivo español está compuesto por empresas de menos de 50 trabajadores. Este Real Decreto contempla la fractura de la cohesión social al habilitar la “caducidad” de los convenios colectivos desincentivando cualquier negociación entre las partes.

- Facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo: quita trabas al despido por causas económicas; rebaja la indemnización del improcedente (pasando a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades) y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo. Los contratos indefinidos con esta nueva regulación tampoco tendrán, como los temporales, condición de estabilidad.

- Abre el camino para ajustar los salarios a la productividad. Con esta reforma, los salarios de los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario.

- Dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Más del 80% del empleo destruido por la crisis corresponde a empleo juvenil. El nuevo contrato de trabajo indefinido, especialmente para jóvenes (también para desempleados de larga duración), dirigido a las empresas de menos de 50 trabajadores, se puede convertir, más que indefinido, en un contrato temporal sin causa justificada. Estas nuevas modalidades de contratación y regulación ponen en serio peligro, aún más, la estabilidad presente y futura de la mayor parte de la juventud.

No compartimos la individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma. Recordamos a nuestros gobernantes que el trabajo es una experiencia comunitaria y que una de las funciones de la empresa, según la Doctrina Social de la Iglesia, es favorecer la comunitariedad. Todo lo que suponga la individualización, dar prioridad a los intereses personales frente a los colectivos, significa romper la vocación a la comunión del ser humano.

No es lícito eliminar derechos y protección de las personas trabajadoras con el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad, cuando han sido las políticas económicas de los últimos gobiernos las que han provocado que haya un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.

No podemos seguir flexibilizando las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas trabajadoras y sus familias. Y esta reforma se lleva a cabo en un contexto de quiebra del Estado de Bienestar, de reducción del Sector Público y de recortes de los servicios y prestaciones sociales sin precedentes.

Esta reforma rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio siempre defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital. Además, supone un nuevo golpe al Derecho Laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y “cosificación” del trabajo humano. Consideramos que este gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía, para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia.

Los retos actuales que atraviesa la economía española requieren medidas políticas concertadas en el ámbito internacional que subordinen la economía financiera a la economía productiva. Es preciso, como ha pedido insistentemente Benedicto XVI y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, una reforma del sistema financiero internacional. Esta reforma supondría avanzar en justicia social y comunión de bienes, redistribuyendo efectivamente la riqueza existente; controlar la economía especulativa y frenar el desmedido afán de lucro, en lugar de eliminar derechos. Este es el camino que puede generar riqueza orientada a la creación de empleo decente y con derechos, y a disminuir la pobreza.

Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas.

También instamos a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentrario, esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos y, al mismo tiempo, animamos a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias.

Madrid, 16 de febrero de 2012


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