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El cordinador general de Ezker Batua - Berdeak, Javier
Madrazo, defendió hoy la apuesta por un modelo político basado en el
federalismo como "marco de convivencia
plural, basado en el pacto entre las partes, que reconoce la identidad
de los
pueblos, asume el derecho a decidir y no implica, en ningún caso,
ruptura". En el desayuno de Fórum Europa-Tribuna Euskadi, celebrado
esta mañana en Bilbao, Madrazo indicó la conveniencia de abrir este
debate ahora, "cuando cada vez son más las personas
que exigen la reforma de la Constitución para adecuarla a la nueva
realidad política, económica y
social".
Intervención íntegra de Javier Madrazo
Lehenengo eta behin, eskerrik asko Forum Europari, topaketa honetan parte hartzeko gonbita egiteagatik. inolako zalantzarik gabe, euskadik honelako eztabaidaguneak behar ditu, elkarrekiko ezagutza sustatzeko, zilegizko desberdintasunak onartzeko, bide baketsu bezain demokratikoen bitartez adierazitako sentsibilitate guztiak errespetatzeko eta, nola ez, elkarbizitza anitza bultzatzeko. Euskadin, topagune gutxi daude eta zarata zein gatazka larregi.
En primer lugar, quiero dar las gracias a Forum Europa por su invitación a participar en este encuentro; euskadi necesita, sin duda alguna, espacios de debate como éste, que contribuyan al conocimiento mutuo, a la aceptación de la diferencia legítima, al respeto a todas las sensibilidades, expresadas por cauces pacíficos y democráticos, y también, cómo no, a la convivencia plural. En Euskadi tenemos un déficit de espacios de encuentro y un exceso de ruido y confrontación.
Celebramos este debate coincidiendo con la fase final de la legislatura 2005-2009, y lo hacemos, además, en un contexto complejo, marcado por la crisis económica y la violencia de ETA, que el pasado miércoles, 3 de diciembre, asesinó en Azpeitia a Inaxio Uría. no hay razones para el optimismo. La crisis económica es ya una realidad en Euskadi, como lo es en el Estado español y en el mundo, y la sinrazón del terrorismo parece persistir en una espiral de amenaza, chantaje y muerte.
Iniciamos esta legislatura con la aprobación en el Congreso de los Diputados, en mayo de 2005, de una resolución que apostaba por un final dialogado de la violencia. En marzo de 2006 ETA, por su parte, anunciaba un alto al fuego permanente, que habilitó un proceso de negociación oficial entre el Gobierno Zapatero, la organización terrorista y la llamada izquierda abertzale. Vivimos entonces tiempos de euforia, en los que pensamos que la paz por fin, esta vez, sería una realidad por y para siempre.
Lamentablemente, ETA frustró toda esperanza, colocando una furgoneta bomba en el aparcamiento de la terminal 4 del aeropuerto de barajas. Dos trabajadores de origen ecuatoriano perdieron la vida y desde entonces el terrorismo ha seguido haciendo lo único que sabe: generar dolor y sufrimiento. Asesinar es un acto de cobardes, y hay que decirlo bien alto. Disparar tres tiros por la espalda a una persona, como han hecho en el caso de Inaxio Uría, es fascismo, intolerancia y fanatismo.
Como todas y todos ustedes saben, Ezker Batua-Berdeak defiende un trazado ferroviario alternativo al tren de alta velocidad, en forma de “U” frente a la “Y” griega actual, y hemos reivindicado siempre la necesidad de impulsar procesos de participación ciudadana en la toma de decisiones referentes a las grandes infraestructuras. Entendemos que proyectos de esta envergadura, que inciden en la vertebración del país y condicionan de un modo u otro nuestro desarrollo, deben llevarse a cabo desde el máximo consenso, incluidas las aportaciones del movimiento ecologista, más concienciado con la preservación del medio-ambiente.
Quiero decir con esto que oponerse al tren de alta velocidad es legítimo, reclamar un mayor debate y un nuevo diseño de esta red también lo es, pero la violencia, en cambio, nunca podrá tener ninguna legitimidad porque atenta contra los derechos humanos fundamentales, incluido, como en el caso de Inaxio Uría, el derecho a la vida, que nos asiste a todas las personas, pensemos lo que pensemos. Con su intromisión en el debate sobre el tren de alta velocidad, eta sólo ha logrado vestir de luto a una familia, sembrar el terror en otras muchas, y provocar incertidumbre y miedo en empresas y trabajadoras y trabajadores, que ahora temen por su empleo.
Pero áun hay más: la violencia interfiere en el movimiento social, distorsiona sus mensajes e impide que grupos y asociaciones puedan llevar a cabo sus acciones, plantear sus propuestas y recabar apoyos políticos, institucionales o ciudadanos a iniciativas razonables, a través de cauces exclusivamente pacíficos y democráticos. Desde un punto de vista ético, no puedo asumir el silencio de la llamada izquierda abertzale ante esta realidad. Callar ante el asesinato de un ser humano es reprobable desde un punto de vista político, pero lo es aún más desde un punto de vista moral.
No creo que la solución llegue de polémicas estériles sobre la disolución de los ayuntamientos en los que gobierna acción nacionalista vasca. Medidas como ésta se anuncian a bombo y platillo, pero después quedan en el olvido porque la ley es garantista y no siempre sucumbe a impulsos políticos, promovidos por interés electoralista o partidista. En mi opinión, todas las expresiones y sensibilidades tienen derecho a estar representadas en las instituciones, en la medida en que cuenten con el respaldo popular necesario. La ley de partidos políticos, sin ir más lejos, en poco o en nada ha contribuido a la paz o la normalización política.
EHAK está hoy en el Parlamento vasco, ANV está en los ayuntamientos, y así es porque así lo han decidido los tribunales, con el beneplácito del Gobierno Zapatero. No veo, en cualquier caso, qué beneficios puede aportar a la paz y a la normalización política dejar sin voz en las instituciones a una parte del electorado. Al contrario, creo que es bueno que la llamada izquierda abertzale trabaje en la cámara de Vitoria-Gasteiz, en las Diputaciones y en los consistorios porque quienes lo hacen terminan por darse cuenta de la inutilidad de la violencia y la importancia de las vías exclusivamente políticas y democráticas para defender sus ideas.
El asesinato de Inaxio Uría ha demostrado que en euskadi la deslegitimación institucional, política y social ante la violencia es total. Pero hace falta también ahora la deslegitimación pública de la llamada izquierda abertzale para que ETA asuma su fracaso y proceda a su disolución, por y para siempre, y sin condiciones de ningún tipo. es un secreto a voces que el número de personas presas que rechaza la violencia aumenta,… también es evidente que en el ámbito político y sindical, próximo a la llamada izquierda abertzale, son cada vez más las sensibilidades que consideran que la violencia les conduce a un callejón sin salida y les impide desarrollar su proyecto con plena normalidad.
Es sólo cuestión de tiempo que todas estas posiciones se consoliden y cobren fuerza para rechazar el uso de la violencia. la eficacia policial en la lucha contra el terrorismo y la colaboración internacional son, sin duda alguna, factores claves en el debilitamiento de ETA, pero no lo es menos la condena institucional, política y social, que le niega toda representación y le exige que desaparezca para que sea la sociedad vasca, en primera persona, quien resuelva sus problemas a través del diálogo y el acuerdo. Avalamos en todo momento las conversaciones entre ETA y el Gobierno Zapatero, las que fueron conocidas y las que no, y volveríamos a hacerlo de nuevo, pero la experiencia ha demostrado que la organización terrorista no puede ser interlocutora política.
El futuro de Euskadi no lo pueden decidir ETA y el gobierno de turno en una mesa secreta. Tampoco pueden hacerlo, como ocurrió en octubre de 2006 en Loiola, el PSOE, el PNV y Batasuna en solitario. La sociedad vasca tiene que ser la auténtica protagonista de un proceso de paz y normalización política, y las instituciones, las formaciones políticas y los agentes sociales debemos actuar como correa de transmisión de la voluntad popular. Éste, y no otro, era el objetivo de la consulta promovida por el gobierno vasco para el pasado 25 de octubre. aquella iniciativa fue vetada por quienes negociaron con ETA y batasuna, en Europa y en Euskadi, demostrando con su actuación que prefieren escuchar a quienes ejercen la violencia o callan ante ella, antes que escuchar a la sociedad vasca decir no a ETA y sí a la convivencia plural.
Cada quien deberá ahora asumir la responsabilidad de sus actos, pero considero, sinceramente, que, una vez celebrados los próximos comicios autonómicos habrá dos grandes retos sobre la mesa, que deberán abordarse desde el máximo consenso: me refiero, por un lado, a la consecución de la paz y la normalización política, y, por otro, a la superación de la crisis económica, que es ya una realidad en euskadi y afecta a una parte importante de nuestra ciudadanía. El debate político no debe, en este sentido, impedir el debate social, que ha de ser, a nuestro juicio, prioritario porque incide directamente en la vida de las personas.
Los problemas políticos se deben resolver a través del diálogo político, y los problemas económicos y sociales a través del diálogo económico y social. Es obvio que en los tres meses de legislatura que restan no será posible dar grandes pasos en esta dirección, pero a partir del mes de marzo las posiciones e intereses partidistas deben pasar necesariamente a un segundo plano en pro del bien común. en euskadi tenemos una larga tradición de fracasos en la convocatoria de mesas y foros, sean políticos o económicos. Podemos hablar de Ajuria Enea, de Lizarra, pero también del consejo de relaciones laborales, del consejo económico y social,…
Reivindicamos una y mil veces diálogo, pero después no lo ponemos en práctica y cuando lo hacemos nunca prospera porque creemos que hablar significa imponer y no pactar. Tenemos mucho que aprender todavía en este sentido. Nos falta aún cultura democrática para escuchar, entender, debatir, alcanzar, en definitiva, acuerdos entre diferentes. Y no me refiero a la tantas veces mencionada transversalidad, que en realidad sólo oculta un intento, legítimo eso sí, para defender alianzas estratégicas entre PNV y PSOE como si fueran las dos únicas sensibilidades políticas en euskadi. Ezker Batua-Berdeak cree en la transversalidad, pero en la transversalidad de programas y no sólo en la transversalidad de siglas.
Por ello, tengo la convicción de que en la próxima legislatura habrá que habilitar vías de diálogo efectivo y eficaz en los ámbitos político y económico. no sé si serán nuevas mesas, nuevos foros de debate, o si tendrán otra formulación. pero, eso sí, habrán de ser plurales, incorporando todas las sensibilidades, y la ciudadanía también deberá formar parte y hacer valer su opinión a través de cauces de democracia directa, sean referéndums, consultas u otras modalidades vinculadas a internet o a las tecnologías más pioneras en el campo de la información y la comunicación. la sociedad vasca nos exige soluciones a los problemas políticos y a los problemas económicos, y no podemos defraudarla por más tiempo.
La división polìtica, por un lado, y la división sindical, por otro, están en el origen de nuestra propia incapacidad para fomentar un diálogo efectivo y eficaz, que nos ayude a avanzar hacia la paz y la convivencia, y hacia un modelo de desarrollo alternativo, que preserve el medio ambiente y garantice el acceso a los derechos sociales a todas las personas, no sólo en euskadi sino en el mundo. Ezker Batua-Berdeak mantiene sus propias posiciones en ambos capítulos, y tal vez por ello no tenemos ningún temor a que se constituyan mesas o foros de acuerdo políticos y económicos, y tampoco lo tenemos a que de una vez por todas se legisle en materia de participación ciudadana y democracia directa.
No todas las formaciones políticas pueden decir lo mismo. Ezker Batua-Berdeak es anticapitalista, republicana y profundamente federalista. Respetamos todas las opciones políticas, las independentistas, las constitucionalistas y las autonomistas, pero creemos, y lo digo con toda sinceridad, que el único punto de encuentro entre todas las sensibilidades que convivimos en euskadi es, al día de hoy, el federalismo. Es cierto que PSOE y PP tienen miedo a abrir este debate en el estado, y es verdad que el nacionalismo prefiere jugar a la ambigüedad del soberanismo, el concierto político, la entente amable, etcétera. Sin embargo, no tenemos que descubrir nada porque el modelo está sobre la mesa. El federalismo es, por definición, un marco de convivencia plural, se basa en el pacto entre las partes, reconoce la identidad de los pueblos, asume el derecho a decidir y no implica, en ningún caso, ruptura.
¿Hay alguien en el seno del PSOE o el PP que afirme que el federalismo en suiza implica fractura social? ¿O en estados unidos? el federalismo es justo lo contrario. Acuerdo entre diferentes para hacer política desde ámbitos jurídicos y administrativos distintos, apostando por el consenso en todo aquello que nos une, sin interferencias ni imposiciones. Ezker Batua-Berdeak lanza esta reflexión, y lo hace en este foro de debate, porque pensamos que es bueno para euskadi, bueno para el estado y necesario cuando se cumplen treinta años desde la aprobación de la constitución de 1978, y cada vez son más las personas que exigen su reforma para adecuarla a la nueva realidad política, económica y social.
No podemos insistir siempre en lo que nos separa; ha llegado la hora de poner el acento en lo que nos une y pactar un nuevo modelo de convivencia, del que se puedan sentir parte activa las personas que no habían nacido en 1978 y hoy representan el futuro. Como persona de izquierda, y con esta reflexión termino, me preocupa que en euskadi el debate político eclipse el debate social, y la violencia no sólo genere dolor y sufrimiento, sino que contribuye a ocultar la realidad de quienes pierden su empleo o carecen de ingresos suficientes para vivir con dignidad. Lo decía al inicio de mi intervención, y lo reitero ahora: la crisis económica también golpea a euskadi y lo hace, además, con dureza.
No sé si el impacto es mayor, menor o igual que en el estado, pero no creo que este falso dilema tranquilice a quienes están ya en el paro, a quienes están pendientes de un expediente de regulación, a quienes no pueden pagar su hipoteca o a quienes se sienten más vulnerables a posibles recortes sociales. los fondos públicos que se inyectan para salvar a la banca y a las grandes empresas, por sus propios errores y su avaricia sin límites, salen de los impuestos que también pagan las trabajadoras y trabajadores, que viven hoy bajo la amenaza del paro y las consecuencias de la crisis en sus bolsillos, ya suficientemente vacíos. El capitalismo que ha dado cobertura a la economía especulativa y financiera frente a la economía productiva y social, ha fracasado y habrá que buscar una alternativa.
Si necesitamos un nuevo modelo en el ámbito político, también lo necesitamos en el ámbito económico. Garantizar el empleo estable y con derechos, promover los derechos sociales para todas las personas y avanzar políticas de alquiler social y vivienda protegida son, en euskadi, una prioridad ineludible. Recientemente he oído al presidente del gobierno mostrar su confianza en que las previsiones que alertan sobre una recesión global en 2009 sean erróneas, como lo fueron cuando no pronosticaron la crisis actual. Olvida Rodríguez Zapatero que quien negó la realidad de la crisis fue él mismo cuando el conjunto de la ciudadanía ya era plenamente consciente de ella. Ahora cuestiona la recesión cuando se acumulan los expedientes de regulación de empleo y las empresas anuncian cierres, recortes de plantilla o contención salarial.
Insisto, para concluir, en tres ideas centrales de mi intervención:
1.- Euskadi necesita la paz para abordar su futuro político y económico en un contexto de normalidad democrática, en el que nadie se sienta amenazada o amenazado por defender sus ideas en libertad. En euskadi sobra la violencia de ETA, y le corresponde ahora a la llamada izquierda abertzale sumar su voz a la deslegitimación institucional, política y social del terrorismo. El día en que Batasuna, EHAK, ANV, LAB y todo el entramado de la llamada izquierda abertzale digan no a ETA, la paz será, por fin, una realidad al alcance de la mano.
2.- Euskadi necesita dos mesas o foros de debate, plurales, y abiertos a la participación ciudadana, uno en el ámbito político y otro en el ámbito económico y social para poder promover así vías de diálogo efectivo y eficaz. La sociedad vasca nos exige soluciones para garantizar la convivencia entre todas las sensibilidades y hacer frente a la crisis económica actual. Partidos políticos y sindicatos no podemos dar la espalda a esta realidad y tenemos la obligación de sentarnos, alcanzar acuerdos y contar con la voluntad de las personas, a través de nuevos cauces de democracia directa.
3.- Euskadik eredu politiko alternatiboa bilatu behar du. horretarako, federalismoaren aldeko apustu zintzoa egin behar duela uste dugu, sentsibilitate guztien elkargunea izan daitekeelako: independentistak edo ezker abertzaleak, konstituzionalistak edo PSOE eta PP, nazionalistak edo EAJ, EA eta Aralar. Eztabaida politikoa ez ezik, eztabaida ekonomikoa ere garatu beharko da, lanpostuei eusteko eta eskubide sozialak eta zerbitzu publikoak babesteko. pertsonei lagundu behar diegu. bankak bere kabuz egin beharko du aurrera. gure diruaz jokatu eta milioika milioiko mozkinak lortu dituenean, paradisu fiskaletan gorde ditu, zergarik ez ordaintzeko, eta ez du ezertan eta inorengan pentsatu.
3.- Euskadi necesita buscar un modelo político alternativo, que pasa, a nuestro juicio, por una apuesta sincera por el federalismo como punto de encuentro entre independentistas, es decir la llamada izquierda abertzale, constitucionalistas, como PSOE y PP, y nacionalistas, sean del PNV, EA o Aralar. El debate político tendrá que ir unido a un debate económico, en el que el objetivo sea mantener el empleo y proteger los derechos sociales y los servicios públicos. Tenemos que ayudar a las personas; la banca que se ayude sola. Cuando ha jugado con nuestro dinero y ha acumulado beneficios multimillonarios los ha guardado en paraísos fiscales para no pagar impuestos, y no ha pensado en nada ni en nadie.
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