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Página 1 de 7 Texto íntegro de la intervención de José Navas, portavoz del Grupo Municipal de EB-B en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, en el Pleno de Política Municipal del 10 de octubre de 2007.
Señor alcalde. Señoras y señores concejales. Zinegotzi jaun-andreok:
La intención de este grupo político no era comenzar de esta manera. Lamentablemente, la lacra del terrorismo hace que comencemos este discurso refiriéndonos al último atentado que el pasado martes tuvo lugar en la capital vizcaína.
Actuaciones como ésta son un acto de imposición, fanatismo e intolerancia que exige el rechazo unánime de toda la ciudadanía vasca, incluida la izquierda abertzale.
Legitimar la violencia con el silencio y/o “echar balones fuera”, buscando responsabilidades donde no las hay, es indigno e inmoral cuando hablamos de vidas humanas, que están siendo amenazadas.
ETA ha frustrado, una vez más, las ansias de paz de la sociedad vasca. ETA nunca creyó en un alto el fuego definitivo, sin condiciones, porque no asume el rechazo de la sociedad vasca a la violencia, su compromiso con la defensa de los derechos humanos y su apuesta por el diálogo democrático, la reconciliación social y la convivencia plural.
A pesar de todo, podemos afirmar que el camino hacia la paz y la normalización política es imparable. Se equivocan quienes ahora se escudan en la ruptura de la tregua para frenar iniciativas políticas, sociales y/o institucionales tendentes a consolidar un auténtico escenario de superación de la violencia, por un lado, y, por otro, de superación del origen del llamado conflicto vasco. Para Ezker Batua, ETA no puede interferir en la acción política, social e institucional porque ello implicaría de facto dar la razón a sus tesis más impositivas y autoritarias, supeditando así nuestra estrategia a sus intereses. El futuro de Euskadi está en manos de sus ciudadanas y sus ciudadanos y el uso de la violencia por parte de ET A no podrá doblegar ni desvirtuar esta realidad.
Queremos mostrar nuestro respeto al dolor y al sufrimiento de todas las personas víctimas de la violencia, así como rechazar tajantemente cualquier atisbo de utilización y manipulación de su dolor con fines partidistas. Es necesario un reconocimiento moral, social y material de las víctimas.
Entendemos, además, que hay un vacío en la Educación para la Paz en Euskadi y que se convierte en una exigencia incentivar los valores éticos, de tolerancia, paz, respeto en nuestra sociedad y especialmente entre nuestros jóvenes. Hay que fijar unos objetivos pedagógicos que tengan como horizonte la constitución de una sociedad pacificada en la justicia y la reconciliación.
Sabemos que hay obstáculos de diverso tipo a los que resulta complicado hacerles frente. El educador necesita la ayuda de un equipo para compartir una responsabilidad intransferible. Aquí es donde el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz debe dar un paso adelante y liderar esta iniciativa de Educación para la Paz, colaborando en las propuestas pedagógicas y materiales didácticos y diseño y ejecución de un proyecto formativo para profesores.
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