| Oskar Matute: Recurso contra el Real Decreto 399/2007, por el que se aprueba el protocolo de intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME) |
| viernes, 23 noviembre 2007 | |
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Intervención de Oskar Matute Tema: Recurso contra el Real Decreto 399/2007, por el que se aprueba el protocolo de intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME). BUENOS DÍAS, SEÑORA PRESIDENTA, SEÑORÍAS Empezaremos constatando que todo lo que termina en civil acaba siendo militar. Teníamos a la guardia civil y ahora parece que le toca el turno a la Protección. Esperemos que, con el tiempo, logremos salvar al menos el Código. En fin, Ezker Batua/Berdeak no puede sino felicitar al Gobierno vasco por solicitar la derogación del decreto ley que regula los protocolos de actuación de la UME, pues nos hubiera parecido muy grave que, ante una invasión clara de competencias, se mirara para otro lado. Es más, puesto que el autogobierno no es patrimonio del ejecutivo, sino que pertenece al conjunto de la sociedad y de sus instituciones, no haber realizado dicha petición y, en su caso, no recurrirla, nos parecería motivo suficiente de reproche por abandono de sus funciones. No obstante, reconozco que el señor Urquijo lo tiene fácil en esta ocasión para practicar su deporte parlamentario favorito: la demagogia, pues nos viene a decir que el Gobierno vasco, por una mera cuestión competencial aliñada con rancio antiespañolismo, prefiere que los vascos y vascas nos ahoguemos, nos quememos o nos envenenemos con radioactividad a que nos salve el ejército español. Sin embargo, la trampa saducea, la manipulación capciosa de la realidad es más que evidente, señor Urquijo. Lo que pretende este decreto que tanto defiende usted es sustituir el actual modelo de protección, cooperativo y civil, por otro, unipersonal y militar. Es decir, que en caso de catástrofes varias, en lugar de poner al Ejército al servicio y bajo órdenes de las autoridades civiles competentes, pone usted a la comunidad civil bajo órdenes y al servicio del Ejército. El mundo al revés señor Urquijo, la democracia a la inversa señorías. Yo no sé si a día de hoy el PP en esta Cámara sigue defendiendo el Estatuto de Gernika o, por el contrario, se lo ha pensado mejor y pretende recolocar los techos competenciales de nuestra comunidad en la txapela, el aurresku y la trikitixa. Y digo en nuestra comunidad porque justo es reconocer que, a nivel de Estado, el Partido Popular se ha opuesto rotundamente a la iniciativa del Gobierno Zapatero, como bien claro lo dejó en el Senado el pasado 12 de septiembre. Quizás piense el señor Urquijo que Rajoy, Acebes y Zaplana se están escorando peligrosamente hacia la izquierda… Miren ustedes, la UME nace con prisas y acuciada por un luctuoso suceso como fue el incendio de Guadalajara en el que fallecieron once personas. La magnitud de la tragedia provocó, sin duda, que el señor Zapatero se sintiese obligado a reaccionar con prisas, ofreciendo a la opinión pública una iniciativa tan sonora como poco meditada, es decir, una medida demagógica que va a traer más problemas de los que será capaz de solucionar. El primero, señor Urquijo, es, efectivamente, una cuestión de competencias, porque la protección civil es una transferencia que ejerce el Departamento de Interior del Gobierno vasco. Es un modelo de protección cooperativo que no deja al margen a ningún ámbito susceptible de hacer frente a cualquier catástrofe, desde la Ertzaintza a las policías locales, pasando por los cuerpos de bomberos y asociaciones de voluntarios. Con esto funcionamos y con esto nos va bien, tanto a nosotros como a nuestros vecinos, pues son numerosas las ocasiones –como sabe su señoría- en que un helicóptero de la Ertzaintza acude a rescatar a alguien en apuros en una comunidad vecina, como no podía ser menos cuando una vida humana corre peligro y –atento, señor Urquijo- cuando esa comunidad solicita la ayuda. Pero miren ustedes, nosotros sabemos que hoy se va a hablar aquí largo y tendido sobre cuestiones competenciales, por lo que me permitirán ustedes que mi grupo haga hincapié en otros aspectos que no nos gustan en la iniciativa presidencial. Nosotros -al igual que lo era el PSOE antes de acceder por vez primera al poder en el año 1982-, somos partidarios de la desmilitarización de la Guardia Civil, y lo somos por dos razones fundamentales: porque la esfera de lo civil, incluida su seguridad o el orden público, no puede estar sometida a una autoridad militar, y porque un funcionario con la delicada misión de velar por la seguridad de sus conciudadanos no puede estar sometido a una disciplina militar que anula sus derechos como trabajador, y le deja –a él y a su función- al arbitrio y capricho de la cadena de mando. En este contexto, pretender militarizar también la protección civil nos parece un desatino de proporciones mayúsculas. Es más, estamos de acuerdo con el PP -digo con lo que dijo el PP en el Senado, no con lo que plantea aquí el señor Urquijo- , es decir, que nos parece que la medida rebasa el papel que la Constitución de 1978 reserva a los ejércitos de Mar, Tierra y Aire. En todo caso, pensamos que el gobierno Zapatero ha querido matar dos pájaros de un tiro al crear esta unidad militar: por un lado –como decía- ofrecer una respuesta tan rápida como demagógica ante un hecho muy trágico pero puntual, y –por otro-, opinamos que la unidad de nueva creación tiene mucho que ver con esa propaganda que se le viene haciendo al Ejército en un vano intento por lavar la imagen de la actividad militar, esfuerzo que se ha convertido en obsesión desde la abolición del servicio militar obligatorio. En esta tarea no se han ahorrado esfuerzos, justo es reconocerlo: desde publicidad engañosa en televisión y resto de mass media, hasta enviar soldados a la guerra bajo la eufemística cobertura de misión humanitaria. A Afganistán ponemos por testigo. Pero me reconocerán sus señorías que tanto esfuerzo, tanto lavado de cara y tanto eufemismo ha sido en balde, ante la realidad de una juventud absolutamente reacia al servicio de las armas y lo que ello significa, una juventud que prefiere trabajar desinteresadamente en una ONG antes que cobrar el salario de la guerra, se disfrace de misión de paz o de bombero. Y aquí entramos de lleno en uno de los aspectos que preocupan de forma especial a Ezker Batua/Berdeak, que esta unidad lo mismo servirá para un roto que para un descosido, que es el presidente quien decide cuando actúa, y que en su amplio abanico de posibilidades se incluye la intervención militar para la salvaguarda y protección de personas y bienes ante atentados terroristas o actos ilícitos. ¿Se imaginan las señores y señoras parlamentarias socialistas qué podría haber ocurrido el fatídico 11-M, tanto en Madrid como en Euskadi, si el entonces presidente del gobierno, señor Aznar, hubiera dispuesto de una herramienta como ésta y de su sólo albedrío para decidir utilizarla? Nosotros preferiríamos no saberlo nunca. Muchas gracias.
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